Ayer

Todo sugiere que hoy no lloverá, pienso mientras me dispongo a colgar la ropa, mi ropa, que maratonicamente lavé porque ya no tenía limpia. El viento sopla fuerte en la azotea y el sol resulta ser acogedor pese a que detesto el calor. Mientras lucho con las pinzas, es decir porque éstas queden bien sujetas y no terminen aventadas por ahí y la ropa toda regadota volteo a mirar mi hombro izquierdo, sorpresivamente descubro un cometa, un papalote y no puedo evitar sentir una opresión en la garganta y un sentimiento muy grande de nostalgia. Los recuerdos vienen uno a uno, nos veo como en una tarde de hace ya 15 o 16 años:


Germán y yo corremos como locos tratando de elevar un papalote improvisado, de esos que hacíamos casi por inercia cuando nuestras madres se visitaban y no queríamos quedarnos a escucharles platicar o ver televisión. Me mira, le miro, sonreímos y le digo que sí con la cabeza. Salimos disparados a buscar lo necesario para emprender el proyecto. Una bolsa grande de hule, de preferencia transparente… revoloteamos la cocina de su madre una y otra vez hasta que le encontramos, las cosas no quedaron como estaban pero al menos los jitomates que se encontraban dentro de la bolsa permanecieron sobre la mesa y no tirados. Hilo, del color que sea pero que indique resistencia… Germán se muestra renuente a tomar alguno de los carretes que están en los cajones donde los guarda su mamá, no lo hará y termino por correr hacia mi casa, que se encuentra a tres cuadras de la suya, para hurtar uno de los de la mía. Dos varas lo suficientemente largas y ligeras que permitan y el papalote vuele, de ser éstas palos para banderitas no se elevará… algunas ramas de árbol servirán. Con el material dispuesto comienza la elaboración, tarea de dos. (Procedimiento que omito porque tendría que usar gráficos)…después de 20 min casi está listo, la bolsa quedó tensa junto con las varitas, bien sujetas con hilo azul cielo, hacemos los cruces simétricos de cuerda para poder amarrar la hebra final que guiará al hilo que alimentará la travesía por los aires… un momento, hemos olvidado la cola, un papalote no puede volar sin cola ¿por qué? No lo sabemos mas debemos buscarle una de inmediato, que no sea tan grande pero tampoco muy pequeña y al final de esta, una piedra para estabilizar y… listo!!! Hemos hecho nuestro papalote número… número… qué más da, terminamos!!! Después de varios intentos fallidos porque comience a subir podemos mirar con júbilo que nuestra obra burda, surca por el cielo del pueblo donde vivimos…frente a su casa… en la calle vemos como una vez más tras casi hora y media de vuelo compartido terminó atorándose en los cables de luz o bien en ese árbol seco que nos ha robado otros tantos. Oscurece poco a poco y la visita/platica7chisme de las madres ha terminado “Uds. Sieeeeempre con sus papalotes, ¿Qué no se cansan?” nuestras sonrisas de complicidad que se traducen a “mañana lo volveremos a hacer”


Hace 10 años que la tierra te tragó y aun no concibo la idea de que te hayas ido así, tan abruptamente, sin decir adiós, sin decirme adiós. No puedo evitarlo, aun lloro cuando veo esos objetos balancearse por el cielo y sólo guardo la esperanza de que seas tú quien lo sostiene en tierra… me prometí jamás olvidarte por tooodo lo que compartimos, por la circunstancia, por el destino que conspiró e hizo nos conociéramos y degustáramos de la infancia, de nuestra infancia… formas parte del pequeño cúmulo de los buenos recuerdos… hasta el sitio donde te encuentres: ESTRUJOS, ESTRUJOS MUCHOS, GERMÁN

6 han dicho:

Alma Rosa | 30 septiembre, 2009 07:09

se me estrujò el corazòn.... sin màs... desde acà tambièn estrujitos a Germàn que te aseguro que mejor que nosotras està...

un abrazo estrujadito para no copiar tus estujos

**LeCieL** | 30 septiembre, 2009 11:56

=S...se partio el corazon con lo ultimo...

P@tO | 30 septiembre, 2009 13:14

Creo que tod@s tenemos un "Germán" en nuestras vidas, que vienieron a darnos buenos momentos y después desaparecieron... cómo me hizo recordar cosas oiga...
Saludos, besos y abrazos ;)

Renacuajo | 01 octubre, 2009 15:09

Orale, con leer lo que pusiste me recordó a un libro que leí hace un tiempo, se llama "Uno de los nuestros" que se trata de un jóven que cuenta los momentos mas divertidos y memorables que tuvo con su tío que acaba de morir en un accidente de auto, y que lo quería como el hermano mayor que no tuvo. Es que el tío también se llamaba Germán (creo).

Me gustó mucho lo que escribiste y cómo lo escribiste.


Que te vaya bien.

Nina Canuna | 01 octubre, 2009 21:18

Yo no sé volar papalotes.... mucho menos hacerlos.

Mi vieja es la que los hacía en su infancia....

En cuanto a tu amigo.... lo siento tanto, werca. No sé que nos espera del otro lado, y pos es más.... no sé siquiera si me gane el boleto pa' irme de vacaciones cuando estire la pata. ¿Podré decir que a la playa?
Tal vez vea a Germán volando el papalote por la orilla....

¡bechos, werca!

Dispersa | 06 octubre, 2009 21:49

Por darse el rol, gracias muchas.