Vísceras al aire

El sabor de la vida, las pequeñas cosas que nos hacen apreciarla, las emociones nimias pero tan gratificantes, la gente, la poca gente, esa que puedo contar con los dedos de una mano y que aun así me sobran. Hoy, o mañana en su defecto, cumple años una persona que sin pensarlo si quiera se convirtió en alguien importante. Le conocí hace 5 años el primer día de universidad, no recuerdo quien le hablo a quien pero desde ese momento hicimos clic, fue uno de esos encuentros en los cuales un@ espera nada.

Las risas, las horas compartidas, las charlas, las chelas, las comidas, sus historias tan pero tan bizarras, su peculiar "no tiene nada que ver pero...", el cigarrito a las 8 am, sus consejos herbolarios, su sentido del humor, tan sonsacador él, sus carcajadas, sus caras, sus llamadas a las 3 o 4 am sólo para molestar. Es el hermano que siempre quise tener.

"Cualquiera" FELIZ CUMPLEAÑOS

y si, sí lo quiero mucho.

Difícilmente algo hace emanar agua de mis ojos, es complicado que el pecho se me oprima y termine materializando los sentimientos en forma de lagrimas, no me gusta, casi no puedo llorar.


Recuerdo cuando murió el abuelo.

Dicho señor gustaba de mujeres jóvenes, "rabo verde" como se dice coloquialmente; era algo paranoico y todos, todos eran ladrones en potencia cuando se le olvidaba donde dejaba las cosas. Pese a su enfermedad salía a comer dulces a escondidas, tan ojete era que ni siquiera nos hacia participes de sus "travesuras" como buenos cómplices, ¡no! hasta de nosotros niños se ocultaba. Era un individuo tacaño, codo y con cierta manía de guardar cosas inservibles, como recibos o notas de compras de hace 15 o 20 años. Le conocí personalmente cuando tenía yo 11 años, antes de eso siempre fue un hombre relativamente joven de barba partida atrapado en una fotografía algo desgastada. Siguiendo mi carecterístico modo de ser, fue muy poco lo que llegamos a conversar y es que me caia mejor el de la foto, ya que podíamos pasar horas sin pronunciar palabra alguna y yo, yo me sentía bien.


Una de las cosas que siempre me gustó fue verlo rasurarse, él no usaba rastrillo, él usaba navaja de afeitar, una crema rara, jabón y una tasita verde que me causaba mucha gracia, todo un rito que miraba a detalle. Fue director de un coro religioso, razón por la cual a veces cantaba o intentaba enseñarnos pero sólo obtuvo las risitas burlonas de mis hermanas, no mías, bueno, bueno también me reía.


En general fue una persona amargada y tacaña, carácter que dicen heredé. Sólo una ocasión disfruté de su generosidad, otorgándome la módica cantidad de $1.80, acto seguido me regaló una alcancía de Snoopy, aun no descubro que me quiso decir con tal acto.


24 de diciembre de 2005 pereció, un sándwich de atún que me acompañaba, llenó el hueco que se me formó en el estómago tras ser anunciada la noticia. Tampoco pude llorar.

Hoy encontré su foto y platiqué con él, no hubo retroalimentación, creo que nos hizo falta tiempo y a mí, a mí disposición.

Aaaaaaaaaaaaahhhh!!! (suspiro)

Si cuenta con tiempo y algo de disposición sólo escuche lo que a continuación se presenta, si le gusta la onda pacheca puede cerrar los ojos, respirar hondo, retenerlo aun más y dejar fluir ese dioxido de carbono.