Un paso a la vez



Son cerca de las 10:00 pm, estoy en el transporte público rumbo a casa. Frente a mi se ha sentado una pareja de personas mayores, de 60 años aproximadamente; él le toma la mano y ella le ha correspondido con un ligero apretón pero volteo hacia la ventanilla a mirar las gotas que han comenzado a escurrirse. Me siento algo incomoda. Junto a mi hay otro par, ésta de jóvenes, ella está embarazada, “luce tan bien en ese estado”, pienso, y una ligera risa se apodera de mi sin embargo nuevamente la incomodidad vuelve. La señora sexagenaria mira a la joven en cinta y me hace suponer que evoca el tiempo aquel donde ellos se veían de esa manera, tan lejano creo.


Los dos polos, emprender una travesía y llegar al crepúsculo de la misma.


…después de pensar esto le subo el audio al reproductor y me sumerjo en las gotas del cristal.

En una comida…


Dispersa: (hablando bajito) Tendré que decirle a tu mamá: “Señora reprenda a su hijo, es de lo peor, un vouyerista; imagine que más de una mujer se ha quedado con ganas de darle una bofetada”


Ebrick: Jajaja y seguramente también te encuentras en ese número ¿verdad?


Dispersa: Claro que no, soy de las atípicas que tolera tus actitudes, agresiones y alguna que otra cerdez.


Ebrick: Cierto! Compartimos humor agrio, lenguaje rebuscado…ah! y el gusto por las mujeres.


Dispersa: ¿Cómo dices que se llama tu hermana?


Ebrick: Ya traga.